15 de marzo de 2026.
2. El factor energético y la presión económica
La urgencia de estas conversaciones está marcada por una crisis energética sin precedentes en Cuba. La detención de los suministros de petróleo desde Venezuela y las recientes presiones de EE. UU. sobre otros proveedores (como la mexicana Pemex) han llevado a la isla a implementar medidas de austeridad extremas, incluyendo el uso de leña en panaderías y ajustes laborales masivos.
La postura de Washington: El presidente Trump ha mencionado la posibilidad de llegar a un acuerdo "muy pronto", aunque su retórica alterna entre la negociación y la advertencia de una "toma de control" si no hay cambios estructurales.
Gestos diplomáticos: Como parte de este proceso, mediado en parte por el Vaticano, el gobierno cubano ha iniciado la liberación gradual de presos políticos.
3. Áreas de contacto: Migración y Seguridad
Más allá de la política de alto nivel, los canales técnicos se mantienen operativos:
Cooperación en seguridad: Se ha anunciado la posible visita de expertos del FBI para colaborar en investigaciones conjuntas.
Acuerdos migratorios: Durante febrero y marzo de 2026, se han mantenido los vuelos de repatriación de migrantes, sumando cientos de retornados bajo los acuerdos bilaterales vigentes.